EL DISCURSO DEL ODIO / Dr. William Pierce

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¿Todo odio es imputable? ¿Qué cantidad de odio comienza a ser delictiva? ¿El odio manifestado en lugares públicos es perseguible y en privado no? ¿Cuándo cometo un delito en el que está involucrado el odio y cuándo no? Todas las respuestas a estas preguntas son subjetivas necesariamente, así que es esencial saber quiénes son los sujetos que juzgan con su SUBJETIVIDAD. Esta característica de subjetividad convierte a las leyes contra el discurso de odio en la vía perfecta para perseguir a los disidentes ideológicos.

En realidad no se legisla contra el odio, sino que a los disidentes se les imputa incitar el odio. Y aquí está la clave: los comisarios políticos del Sistema establecen una relación de CAUSA-EFECTO ENTRE ODIO Y VIOLENCIA. “Para evitar la violencia evitemos la incitación al odio”, nos dicen. Pero no por casualidad siempre están extremadamente hipersensibles ante cualquier manifestación de “odio” de lo que ellos llaman la “extrema derecha”, mientras que manifestaciones que claramente podrían considerarse de odio contra tradiciones y valores considerados de “derechas” están a la orden del día, incluso en los medios de comunicación de masas generalistas.

Por otro lado el Sistema teatraliza que existen unos grupos que son VÍCTIMAS del discurso de odio y de su efecto la violencia. Inmigrantes, homosexuales, mujeres y muy especialmente los “sufridores” oficiales de la humanidad: los judíos. De modo que si uno o varios de los integrantes de esos grupos favorecidos cometen un crimen contra un varón blanco, será un simple crimen sin mayor importancia entre muchos otros, y tampoco tendrá una consideración especial. Es más, es muy probable que no se le dé publicidad, e incluso que se busque algún tipo de justificación. Pero si el crimen lo comete un varón blanco contra uno o varios de los miembros de los grupos favorecidos, se escudriñará hasta el más mínimo detalle de su vida para poder ligarlo al odio; adquiriendo entonces el crimen un ESTATUS ESPECIAL de odio racial, homofobia o violencia machista o de género, porque la ideología de género como parte integrante de la ideología oficial del sistema, establece que existe un género bueno, las mujeres, y un género malo, los hombres. Así nos encontramos que existe la violencia machista, pero no la violencia feminista; que existe la violencia racista, pero siempre de blancos hacia las demás razas y nunca al revés; o violencia homófoba, mientras que si es al revés nunca se atribuye el crimen a la condición homosexual del agresor.


Editorial: Ojeda; Idioma: español; Encuadernación: rústicacosido; Formato: 12×18,5 cms.; 75 páginas; ISBN: 978-84-76330319; Año ed. 2015; 1ª edición; Peso: 100gr.

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